Una de las partes cruciales del equipo de buceo es el regulador. En la siguiente guía aprenderás a cuidar el regulador de buceo, para mantenerlo en buen estado por mucho tiempo y bucear de manera segura, sin imprevistos.
Mantenimiento para cuidar el regulador de buceo
El regulador de buceo es uno de los elementos más importantes del equipo -o el que más-, dado que se encarga de suministrar el aire para que los buceadores puedan mantenerse bajo el agua con total seguridad. Por ello, debe haber un importante cuidado y mantenimiento.
¿Qué pasa si el regulador está en mal estado?
Un regulador en mal estado es un problema serio por varias razones:
- Pone riesgo la seguridad del buceador.
- Daña la experiencia de buceo.
Riesgos de un regulador sin mantenimiento
Cuando no se le realiza un mantenimiento al regulador, pueden aparecer problemas graves, como los siguientes:
- Corrosión irreversible en las piezas metálicas. Si se corroe, su reparación podría ser inviable.
- Acumulación de cal en la primera etapa que podría llegar a provocar fugas de aire.
- Pérdida de material en zonas delicadas.
- Formación de óxido en el filtro, lo que podría implicar inhalar óxido, que es dañino para la salud. Además, tanto la cal como el óxido pueden bloquear las uniones roscadas, dejándolas inservibles.
Estos riesgos son un problema serio, dado que pueden reducir la vida útil del regulador e incluso derivar en situaciones peligrosas bajo el agua. No merece la pena arriesgarse.
Nuestro consejo: limpieza tras cada inmersión
Para cuidar el regulador de buceo, lo más importante es realizar una limpieza tras cada inmersión. Sigue estos pasos:
- Lava el regulador con agua dulce tras cada inmersión de buceo, para eliminar cualquier resto de sal, arena u otros residuos que puedan adherirse a la superficie.
- Enjuaga la boquilla y las mangueras.
- Cuando esté todo enjuagado, ponlo a secar al aire libre, sin que esté directamente expuesto al sol o a otras fuentes de calor.
- Una vez seco, ya puedes guardar el regulador en un lugar fresco y ventilado.
Importante, para evitar daños, trata de recoger las mangueras suavemente, sin enrollarlas demasiado, dado que sino con el paso del tiempo podrían salir pliegues y grietas.
Mantenimiento técnico: ¿cada cuánto tiempo hacerlo?
La limpieza habitual del regulador tras cada inmersión es muy importante, pero no es suficiente, dado que el regulador de buceo necesita un mantenimiento técnico. Lo ideal es hacerlo al menos 1 vez al año o cada 70 inmersiones.
Este trabajo no lo hace el propio buceador, sino más bien profesionales certificados que desmontan la pieza, limpian todos sus componentes e inspeccionan el estado de las juntas y anillos tóricos (e incluso los cambian en el caso de ser necesario).
Es importante llevar un registro de los mantenimientos que hagas, para llevarlo al día y que no se te olvide.
Revisión del regulador
Aparte de la limpieza tras cada inmersión y del mantenimiento anual, es recomendable llevar el regulador a revisión antes y después de un viaje de buceo. Así te aseguras de que funciona bien, para que puedas bucear de manera segura y tranquila. Otra opción es alquilar el equipo en el vida a bordo de buceo.
¿Se debe hacer alguna comprobación rápida antes de cada inmersión?
Sí. Es aconsejable que el propio buceador haga una revisión rápida del regulador antes de cada inmersión. Simplemente, consiste en hacer esto:
- Comprobar que la primera y segunda etapa funcionan bien.
- Revisar que las mangueras no tengan dobleces ni daños.
- Mirar la boquilla para descartar grietas.
- Comprobar que el manómetro marque la presión del aire disponible.
Son pequeñas cosas que te ayudarán a disfrutar de inmersiones seguras y tranquilas, mientras alargas la vida de tu equipo.