¿Cómo evitar un barotrauma al bucear?

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Los cambios de presión, ya sea al bucear o al coger un vuelo, pueden afectar a los oídos.

Una de las preocupaciones que tienen muchos aficionados del buceo, es el miedo a sufrir un barotrauma. Esta lesión se produce cuando hay dificultades para equilibrar la presión entre el oído medio y la presión del aire en el ambiente.

Durante una inmersión de buceo, el riesgo aumenta si se desciende demasiado rápido o si no se compensa de forma adecuada. Por eso es importante tener esto claro, para bucear de manera segura y sin riesgos.

Cómo evitar un barotrauma al bucear

En condiciones normales, la presión del oído medio se mantiene en equilibrio con la del exterior gracias a la trompa de Eustaquio. El problema sucede cuando está obstruida o inflamada, porque si la presión no se regula bien puede aparecer el barotrauma.

Aunque se suele asociar al buceo, la realidad es que puede producirse en otras actividades como paracaidismo o aviación, entre otras. Por eso hay que tener cuidado cuando se producen cambios bruscos de presión.

¿Qué es exactamente un barotrauma?

Como te adelantamos, es una lesión que puede aparecer durante la inmersión, cuando estás ascendiendo al finalizar la misma, después de bucear o en cualquier momento que hagas un cambio de cota rápido. Ocurre cuando el oído no se adapta bien a los cambios de presión, pudiendo ser más leve o más grave según el caso.

¿Cómo se manifiesta?

Si buceas, es importante que aprendas a identificar y reconocer sus síntomas. Hay veces en las que aparece como una sensación de oído tapado sin dolor (es la forma más habitual), pero en los casos más graves puede evolucionar hacia un dolor intenso, acumulación de líquido o incluso rotura o perforación del tímpano con sangrado.

El primer síntoma suele ser una sensación de presión en el oído. Si no se compensa bien, la presión puede transformarse en dolor. Si se sigue descendiendo sin equilibrar, puede manifestarse en una sensación de vértigo. Lo mejor en esos casos, es tratar de compensar o ascender un poco hasta conseguir equilibrar. Si no es posible, por seguridad es mejor salir del agua y abandonar la inmersión.

Los síntomas también pueden aparecer después de bucear. Lo habitual es notar los oídos taponados y en muchas ocasiones no pasa de ahí, siendo una molestia pasajera que desaparece rápido. No obstante, en algunos casos la sensación de taponamiento puede durar días. En los casos más graves podría producir un sangrado, pérdida auditiva temporal o permanente e incluso verse alterado tu sistema del equilibrio.

La importancia de la prevención

Para evitar un posible barotrauma durante una inmersión de buceo, la prevención es fundamental:

  • No se recomienda usar auriculares o tapones, dado que sellan el canal auditivo y aumenta el riesgo de sufrir barotrauma.
  • Cuidado con utilizar una capucha de buceo muy justa, puede provocar problemas para igualar la presión.
  • No bucees estando con gripe o congestionado.

Cuando sufres congestión nasal, una opción que recomiendan los profesiones es tomar un descongestionante para facilitar la compensación de los oídos. No obstante, no es recomendable bucear congestionado.

¿Sabías que bucear con un resfriado aumenta las probabilidades de sufrir barotrauma?

Según las distintas investigaciones realizadas sobre medicina del buceo, se estima que bucear con gripe o resfriado puede aumentar en hasta 5 veces las probabilidades de sufrir un barotrauma.

Incluso una congestión leve y que es prácticamente imperceptible puede causar problemas. Por tanto, no merece la pena el riesgo. Es mejor esperar unos días hasta estar recuperado al 100%, para evitar sufrir este tipo de percances en el agua.

Lo importante es tratar de prevenirlo y, en el caso de que suceda, ponerse en manos de un buen profesional lo antes posible.

Como toda prevención siempre es poca, no dudes en echar un vistazo a estos tips para bucear de forma segura.

Imagen de Karlos Simón
Karlos Simón
Karlos Simón es un pionero del buceo profesional que descubrió su vocación en 1988 durante su primera inmersión en Cuba. Desde entonces ha dedicado más de 30 años a la enseñanza, la exploración y la conservación marina. Ha formado a más de 5.000 alumnos y 1.800 instructores, fundado varias escuelas y centros de buceo, y organizado más de 200 viajes y expediciones por los cinco continentes. Especializado en tiburones, ha estudiado de cerca más de 40 especies y promueve su protección a través de documentales, conferencias y colaboraciones internacionales. Figura destacada del mundo submarino, su trayectoria combina docencia, aventura y divulgación científica, siendo reconocido como un verdadero embajador de los tiburones.

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